domingo, 6 de mayo de 2012

CUENTO NUMERO UNO


RECUERDOS  DE  MI  NIÑEZ  NUMIRO UNO                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

CUENTOS  DE LA   ABUELA  GUAY  PARA  SUS   NIETOS  

MARTIN,  XAVI,   AMANDA,  BELTRAN

mis queridos nietecitos  Cuando  yo buestra  Abuela  tenia  de seis a siete años,  iba con mis amigas y amigos. Nos gustaba mucho jugar. Cuando llegaba la primavera, íbamos  a coger huevos a los nidos de pájaros. Cuando encontrábamos  nidos con huevos, lo primero hacíamos un pocito de agua  y cogíamos  un huevo y lo metíamos en  el agua y si nadaba, veíamos que ya estaba el pajarito formado en el huevo,  entonces volvíamos  a meterlo en el nido. Cuando  veíamos otro nido, hacíamos la misma operación y si el huevo se iba al fondo del  pozo es que podíamos  cogerlo  que se podía comer. Cuando ya teníamos  unos trescientos huevos, nuestras madres nos hacían las  tortillas pero un año  vinieron los mayores y nos quitaron las tortillas que íbamos a comer nosotros, y empezamos todos a llorar y nuestras mamas los regañaron mucho y les dijeron que no lo volvieran hacer más, y a nosotros nos dijeron que nos harían otras tortillas de huevos de gallina. Pero nosotros les dijimos que no porque queríamos nuestras tortillas. Pero ya se las habían comido ellos, asi que hasta el siguiente  año no pudimos comer más tortillas de pajaritos .

Mi  mama  tenía  muchas gallinas y ponían muchos huevos. Un año, cuando llegaba el tiempo de que las gallinas encubaran los huevos, una gallina empezó a poner los huevos en otro lado, pero nadie encontraba donde los ponía por mucho que buscaban, hasta  que un día estábamos todos en casa y llegó con 27 pollitos. Empezamos todos  a reírnos   porque por mucho que buscamos no habíamos encontrado el nido. Venían con mucho  hambre. Mi mama les  dio panizo de comer porque es un granito muy pequeño. Cuando llegaba la noche, se querían meter todos debajo de las alas de la gallina, pero las alas no alcanzaban para todos. Pero la cabecita la metían todos.


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