CUENTO DE LA ABUELA GUAY PARA SUS NIETOS MARTIN, XAVI, AMANDA, BENTRAN:
CUENTO NUMERO DIECINUEVE
CUENTO NUMERO DIECINUEVE
Érase una
vez unas golondrinas que estaban apoyadas en la rama de un abedul, mirando el alero del tejado de una casa,
donde ellas hacían el nido. Allí lo ponían año tras año siempre, cuando
volvían de la migración que hacían todos los años al finalizar el mes
de Septiembre. Se marchaban a pasar el invierno al sur, donde no hacia frio, hasta
la primavera. En primavera volvían al
pueblo donde dejaban el nido en la casa
de siempre, allí encontraban el nido como lo dejaban, nada más
tenían que retocarlo, pero ese
año el nido había
desaparecido, y se pusieron muy
tristes al ver lo que había pasado.
Un mirlo, al ver la pareja tan triste, se acercó a ver lo que les pasaba,
les llamó y les dijo "¡¡Que alegría de veros!!, pero veo que no estáis contentos como otros años,..quiero que me
contéis que es lo que os está pasando. No
sois los mismos que otros años. Antes veníais muy contentos" y ellos le contestaron que era verdad.
Y él les
dijo "¿Entonces porque estáis así?" y ellos contestaron "Porque donde nosotros
teníamos siempre nuestro nido ahora no hay nada, nos lo quitaron y no sabemos qué hacer",
y el mirlo les contesto "Pues lo volvéis a construir y
os ayudamos todos. Ya veréis qué bonito
va a quedar."
Los mirlos, gorriones, las demás golondrinas, las abubillas, los búhos y todos los pajaritos que había alrededor les ayudaron a hacer el nido.
Cuando ya estaban todos reunidos, llegaron las urracas que querían ayudar, pero todos se
dieron cuenta que tenían que ser ellas las que destrozaban los nidos. El búho
les pregunto "¿No sois vosotras las que
destrozáis los nidos?". Se pusieron rojas, ellas mismas se delataron, además los
gorriones les han dicho que a ellos
todos los años les quitaban los huevos y
les comían también sus pequeños
polluelos, por eso cada vez había menos gorriones.
Y las abubillas les preguntaron "¿Es verdad que habéis
hecho lo que están diciendo los gorriones?" y ellas ya no contestaron. Y en ese momento
llegaron las cigüeñas y preguntaron si las admitían en el grupo y todos dijeron que sí. Y entonces se dirigieron a las urracas "Si nos enteramos
que volvéis a las andadas sereis expulsadas
de aquí." Y no volvieron hacerlo.