sábado, 9 de noviembre de 2013

CUENTO NÚMERO VEITICUATRO:


CUENTO  DE  LA ABUELA  GUAY  PARA  SUS  NIETOS  MARTÍN,  XAVIER  AMANDA,  BELTRAN: 

CUENTO  NÚMERO  VEITICUATRO:

Había una isla llamada isla del cordero  llena de volcanes.  Allí vive poca gente porque era muy pobre y llena de volcanes. La mayoría de las personas que viven  en esa isla estaban más apartadas de los volcanes, y allí donde viven hay   mucho terreno muy fértil y  pueden tener mucho ganado: vacuno, caballos, ovejas, cabras, cerdos, conejos,  gallinas. Estas  poblaciones viven  muy bien en este lado de la Isla,  porque sembraban de todo y tienen de todo no les faltaba de nada.

Y del otro lado de los volcanes hay unas aldeas que  viven muchas  familias que aunque tienen   mucho terreno lo  pasan muy mal. Porque los  mejores terrenos están  cerca de los volcanes y no se atreven  a acercase a ellos aunque nunca estuvieron  en erupción volcánica hasta ahora que se han decidido.   

Porque  les daba miedo, y entonces tenían unas tierras que siembran  de todo un poco, pero como no les llegaban los alimentos  aunque hacían  trueque cambiándose los alimentos entre ellos.                           

Las diez aldeas que se encuentran en ese sitio al ver que así no podían seguir se juntaron todos los vecinos para coger el terreno que estaba al lado de los volcanes, y los jóvenes de las  aldeas  han dicho a sus padres que primero tenían que asegurarse que no lo hayan cogido el terreno otras familias,  que tenían que  saberlo antes que nadie haya cogido ese terreno, si no lo cogió nadie entonces ponerlo ellos  a nombre de las diez aldeas,  porque si lo trabajamos y esos terrenos están a nombre de otros dueños luego venían  y se quedaban con todo lo que estaban haciendo; y los mayores vieron que los jóvenes llevaban razón, acordaron que los que tenían que ponerlo a su nombre era  los chicos y chicas,  porque los jóvenes eran los que necesitaban el terreno.  Y al día siguiente vino un comerciante a comprarles cosas y les dice que haces que no estáis cogiendo terreno porque el gobierno les va a dar a los jóvenes que hayan nacido en la Isla todo el terreno que ellos quieran  coger  para que no se vayan de la isla,  ya veo que no estáis enterados, por eso os digo que rápidamente os pongáis acoger todo el terreno que haya por este lado de los volcanes. Si no os dais prisa vienen de otros lados de la isla y os llevan todo y os quedáis sin nada y vuestros hijos si no lo hacéis rápidamente mañana los tendréis aquí los demás cogiendo el terreno y vuestros hijos en vez de ser dueños serán siempre empleados y eso no es justo. Os voy a decir como lo están haciendo: están poniendo unas pancartas diciendo el terreno que cogen y donde  empiezan y donde termina  y ellos le dijeron que querían  coger desde el volcán de San Martin  hasta el volcán de San Javier y el comerciante les dijo  ¿y  porque no  hasta el volcán del Acebo? porque ese terreno que habéis dejado  es más fértil  casi que los que habéis nombrado. Yo que paso por ese sitio siempre veo las cosas como son, poneros  rápidamente a trabajar que nadie os quite lo que por justicia es vuestro,  yo se que son cincuenta kilómetros desde el volcán San Martin al volcán del Acebo.       

Rápidamente se pusieron manos a la obra empezando en los extremos poniendo las pancartas que decían este terreno desde el volcán San Martin pasando por el volcán de San Javier hasta el volcán del Acebo de  cincuenta  kilómetros cuadrados  pertenece a las diez aldeas de  San Ildefonso.

Estuvieron todos los  habitantes de las aldeas padre, madre, hijos, hijas,  poniendo las pancartas que decían estos cincuenta  kilómetros cuadrados son de las diez aldeas de San Ildefonso. Terminaron ya de noche de ponerlas tal como les dijo el comerciante que tenían que hacerlo los chicos cuando escucharon al señor  decir que el parlamento  y el gobierno de la Isla iban a dar el terreno a los jóvenes nacidos en la Isla para que no se marcharan,  entonces acordaron  que fueran a la capital una representación de chicas y chicos para hablar con el gobierno para que les dieran el terreno.     

Al día siguiente se pusieron en camino la mayoría de los chicos y chicas, los que habían acordado cuanto más terreno les dieran mejor. Cuando llegaron a la capital se dirigieron al parlamento porque ese día el gobierno estaba allí.  Ese  día habían aprobado la ley para dar el terreno a los jóvenes. Cuando llegaron y les dijeron a los guardias que querían hablar con el gobierno y los parlamentarios  y el guardia entro al parlamento y les dijo  que fuera estaban los primeros jóvenes que llegaron había muchos y que querían hablar con ellos, les hicieron pasar y al verlos les dio mucha alegría que aquellos chicos y chicas quisieran quedarse en la Isla. Les preguntaron  de dónde venían y qué era lo que querían ellos les dijeron que venían de la cordillera volcánica  y querían que les diera terreno para poderse quedar en la isla porque allí nacieron y allí quieren vivir. Y los parlamentarios y el gobierno se pusieron muy contentos y les dijeron cuánto terreno queréis  porque vemos que sois muchos.           

Y ellos contestaron que querían el terreno que hay desde el volcán de San Martín, pasando por el volcán San Javier hasta el volcán del  Acebo.  Para tener bastante terreno para las diez aldeas, que son 50  kilómetros    cuadrados y así tener de dónde poder vivir y así tener terreno bastante para las  diez aldeas.

El gobierno y los parlamentarios les preguntaron si tenían bastante terreno con lo que les estaban diciendo y ellos les dijeron que sí. 

Les escrituraron el terreno a nombre de las diez aldeas como les  ha dicho los chicos y se lo registraron en el Registro de la propiedad.   

Los jóvenes les dieron las gracias y los invitaron a unas tortas de maíz  que habían hecho sus abuelas y unas botellas de vino que cosechaban ellos. Los parlamentarios no salían de su asombro al ver aquellos jóvenes desnutridos lo que estaban haciendo.

Les dieron las gracias a los chicos y les dijeron que pasarían a verlos para comprarles el vino que era muy bueno. Los jóvenes cuando salían había tanta gente para que  les dieran el terreno  que no podían.

Cuando llegaron estaban todas las familias esperando porque habían preparado una fiesta para celebrar que el porvenir de sus hijos iba a ser muy prospero, aquellas familias vivieron  con mucha prosperidad  y fueron muy felices.  Fin.      

sábado, 29 de junio de 2013

CUENTO NUMERO VEINTITRÉS



 
CUENTOS DE LA ABUELA GUAY PARA SU NIETO MARTÍN,  XAVIER,  AMANDA, BELTRAN; 

CUENTO NUMERO VEINTITRÉS:

Erase una vez tres enjambres de abejas que se encontraban en peligro porque  vieron que todo el polen que estaban cogiendo estaba contaminado.  Fuese de la planta o arbusto que lo cogieran era  lo mismo todo estaba igual, no sabían qué hacer porque si se quedaban allí se morirían  todas y eso las  reinas no lo consienten. Estaban preparando un plan para salir de aquel infierno que estaban pasando,  cuando las tres reinas llegaron a un acuerdo llamaron a los mandos de los tres ejércitos. Iban para  que las reinas les explicaran lo que ellas habían acordado, irse del sitio donde se encontraban porque allí no podían seguir por la contaminación que había en las flores que no se podía coger el polen, era demasiada la contaminación que tenían.

Y les explicaron lo que debían de hacer, que cogieran una compañía de cada ejército especializada en el trabajo de la montaña, y buscar un lugar donde las flores no estuvieran contaminadas y el polen estuviera sano sin ningún  defecto y les explicaron todo lo que tenían que hacer y llevarse.

Al día siguiente los mandos prepararon todo y a los dos días salieron tres compañías una de cada enjambre. Las reinas les dieron la bendición y les dijeron  que  llevaran bastante suministro y cosas para  comer por si tenían que quedarse más tiempo del previsto para que tuvieran de todo y no les faltara de nada y así lo hicieron.

Al  día siguiente salieron de madrugada y se dirigieron a un paraje protegido por el gobierno de la nación, cuando llegaron les impresiono mucho todo lo que iban viendo alrededor.

Lo cuidado que estaba todo y la cantidad de flores de distintas especies y se pusieron muy contentos.

Acamparon en el sitio adecuado para descansar y pasar allí la noche, a la mañana siguiente se pusieron a buscar a ver si encontraban el sitio que tanto  deseaban, cuando ya estaban buscándolo en un pinar muy cerrado vieron unas rocas muy grandes y con unas aberturas que podían pasar y entrar perfectamente ellas al interior y de lo contentas que estaban y pensaron todos que tenían que pasar unas cuantas abejas y ver que podían encontrar dentro de las grietas; cuando ya estaban dentro vieron que aquello era una maravilla, había sitio bastante para los tres enjambres y para muchos  más. El capitán de cada ejercito cogió el departamento que más  les gustaba, cuando ya tenían todo preparado acordaron  que tenían que quedarse todos allí e irse unos mensajeros a decirles a los superiores que ya estaba todo listo para el traslado, y así lo hicieron.

Los capitanes mandaron unos mensajeros para decirles a las reinas que habían encontrado un sitio maravilloso y que todo alrededor estaba lleno de flores  de todas  las especies, estaban todos esperándoles como se espera el agua en el mes de mayo.

Al verlos llegar los mandos superiores salieron a su encuentro y cuando les contaron el sitio tan bueno que era y que tenía de todo y al ver lo maravilloso que habían encontrado lo dijeron a las reinas y ellas se pusieron  muy contentas y al día siguiente como ya tenían todo preparado les  han dicho a sus jefes militares que ya se podían poner en camino y así fue, para no demorar más tiempo.

No fuera que se pusieran malas algunas de las abejas, y a la mañana siguiente se marcharon de aquel sitio que tanto les había hecho sufrir y tal mal lo habían pasado.
Como no estaba muy lejos de allí llegaron en un día; cuando llegaron las reinas al ver el sitio tan bonito y que las colmenas  de piedra eran muy grandes alabaron  a Dios. Y entraron dentro y vieron que era una preciosidad, y  allí vivieron toda la vida y fueron muy felices.     

sábado, 1 de junio de 2013

CUENTO NÚMERO VEINTIDÓS


CUENTO  DE LA ABUELA  GUAY  PARA  SUS  NIETOS  MARTÍN,  XAVI,   AMANDA,  BELTRAN
NÚMERO VEINTIDÓS:

A los pies de una montaña se halla una casa preciosa y muy bonita donde se encuentran un matrimonio de abuelitos, que llevan viviendo toda su vida. Allí nacieron, se criaron, pasaron toda su juventud, se hicieron novios, se casaron y tuvieron a sus dos hijos. Y cuando sus niños empezaron a ir a la escuela  iban muy contentos y ya en ese día la misma profesora al ver lo que hacían los niños, la manera de comportase, se dio cuenta de que esos niños iban a destacar y tener mucho futuro. En la escuela estudiaban muy bien, sus papas siempre les decían que estudiaran mucho porque así podían el día de mañana competir con los p:rimeros de la clase y  así lo hacían  y sus padre les decían que podían aprender un oficio para poder tener algo en la vida, y les dicen:  "Nosotros no pudimos hacerlo porque en aquel tiempo teníamos que trabajar para ayudar a nuestros padres. Por eso queremos que no os pase lo mismo. Y así será, no vais a tener que  trabajar en el campo porque no tenemos más  que un poco de terreno para plantar patatas,  cebollas, pimientos, tomates, judías verdes, lechugas, berenjenas y muchas más cosas."

Los niños comprendían lo que sus padres les decían y ellos comprendían que sus padres no podían darles más que lo que estaban haciendo. Un día que estaban en casa estudiando se dieron  cuenta que ellos valían para estudiar y para sacar una carrera  y acordaron los dos que iban a estudiar para sacar todo sobresalientes y ver si con las notas que sacaran podían darles unas becas para los dos y se pusieron muy contentos.

Porque su padre era ebanista y hacia unos muebles preciosos, pero se daban cuenta de que aunque trabajara mucho no podían darles más que lo que les estaban dando por mucho que se sacrificaran, así que se pusieron manos a la obra.

Los primeros exámenes sacaron todo sobresalientes los dos. Cuando la profesora les dio las notas los llamó a los dos para felicitarlos y les dijo "Si seguís estudiando siempre así podéis estudiar una carrera y os darán  una beca porque todos los chicos y chicas que estudiaron  así les dieron la  beca y vosotros no vais a ser menos que ellos". Y le dijeron que sus padres no podrían pagarles unos estudios porque ya les estaban dando lo máximo que pueden darles por eso ellos  han acordado estudiar lo máximo para estudiar una carrera pero no querían decirles nada hasta más adelante y le pidieron a la profesora que les ayudara para poder conseguirlo y ella les prometió que contaran con ella. Los padres, como no llegaban a casa y sabían que les darían las notas ese día, creían que no llegaban porque no tenían buenas notas y se fue el padre a por ellos. Cuando llegó al colegio vio que la profesora estaba hablando con ellos, y les dijo "Como no llegabais vine  a ver si os pasaba algo". La profesora le miro y le dio las notas de sus hijo y él cuando las vio  miró a los dos y se puso a llorar. La profesora se levanto y le dijo: "Sus hijos pueden estudiar lo que quieran. Y ahora nos vamos a casa y por el camino  les compra un helado". Y así fue.  Salieron y compro cinco  helados, uno para la profesora y los otros cuatro para los padres y los dos niños. Cuando llegaron a casa el padre saco los helados para comerlos y la mama les pregunto qué celebraban y los niños le enseñaros las notas y ella no sabía que decir.

Los niños les dijeron que querían estudiar una carrera y así hicieron. Pasó el tiempo y les dieron las becas para el bachiller y para la carrera. Y se quedaron en la capital para trabajar y vivir allí. A los padres venían a verlos todas las semanas.

Pasó el tiempo y los niños se casaron y tuvieron hijos. Los padres, ahora abuelitos, se quedaron solos en la aldea, el abuelo se jubiló y les habían dejado sus padres unas tierras, y unos prados al lado de las huertas que tenían ellos. Como tenían ovejas y cabras la abuela hacía muchos quesos. La abuela los hacía tan bien que se los quitaban  de las manos, tenía muchos encargos. Una vez por semana hacía el pan y como los niños de la aldea pasaban por allí para ir a la escuela, cuando volvían siempre pasaban por la casa de la abuela a ver cómo estaban y ella siempre les daba pan con chocolate y ellos se ponían muy contentos. Y el día que hacía el pan, les hacia un bollo para cada uno con chorizo y panceta que estaban como para chuparse los dedos. Los  niños se ponían muy contentos siempre, lo agradecían mucho porque la mayoría eran hermanos y pasaban muchas necesidades. Y la abuela lo sabía y no quería que aquellas criaturas pasaran necesidades. Mientras ella viviera les iba ayudar a todos en todo lo que estuviera a su alcance.     

domingo, 24 de marzo de 2013

CUENTO NÚMERO VEINTIUNO



CUENTO  DE  LA  ABUELA   GUAY  PARA  SUS  NIETOS  MARTIN,  XAVI,  AMANDA,  BELTRAN: 

CUENTO NUMERO  VEINTIUNO:

Una vez iban unas familias de liebres y  ardillas por una pradera en la falda de una montaña. Era verano y hacía muchísimo calor. Como nunca  había hecho tanto, al llegar al lado de un manzano se sentaron a la sombra porque era imposible estar al sol. Y también para poder dar de comer a sus pequeños.
Cuando ya estaban sentados y sus hijos  comiendo,  vieron a lo lejos venir andando unas sombras, pero no sabían de quienes eran. Les  extrañaba que fueran tan despacio, no las perdieron en ningún momento de vista. Un periquito que estaba por allí les dijo a todos que iba a ver lo que les estaba pasando. Cuando llegó y vio el panorama empezó a llorar y mó corriendo a los demás.
Fueron todos deprisa  y cuando llegaron no sabían qué hacer al ver el panorama tan triste. Allí se encontraba una coneja con sus cuatro hijos, muriendo de  hambre y de sed sin saber adónde ir. Lo primero que acordaron fue llevarlos  a la sombra y darles algo de comer y beber y preguntarles  como se encontraban en ese estado y si no tenían su madriguera para no estar con ese calor al sol. ¿Qué estaba  pasando para estar en aquel estado tan malo?.    
Las   perdices, codornices, palomas,  las garzas  imperiales, dijeron que ellas llevaban una cría cada una a la sombra  y así lo hicieron. Para la madre construyeron una camilla para poder llevarla hasta la sombra. Cuando ya estaban todos debajo del árbol, lo primero que hicieron fue darles de comer.

Machacaron la manzana y les dieron de comer y beber  a las crías. Estas, en cuanto vieron la comida, empezaron a comer y la madre se puso  muy contenta, y a ella le dieron una manzana y se puso a comer.
Cuando los pequeños habían comido se quedaron dormidos, y aprovecharon para preguntar a la madre. “ ¿Qué os a pasado para estar tan débiles? “ y ella  les dijo que su compañero había salido a comer primero y luego cuando volviera podría salir ella,  pero él nunca volvió, y no pudo salir a comer por no dejar a los pequeños solos y vinieron los perritos de la pradera y les quitaron su madriguera.
Estando todos allí vinieron  los jabalíes y preguntaron que era lo que estaba pasando y se lo  explicaron y entonces acordaron ir a recorrer los campos por donde solían ir ellos a comer y así a ver si encontraban al conejo papá y así lo  hicieron. Fueron a recorrer toda la pradera a ver si lo encontraban y  cuál  fue la sorpresa cuando vieron el conejo metido en un rinconcito a lado de un árbol. Estaba muy herido y lo llevaron junto a su familia  y le vendaron la patita que tenia rota.
Luego  acordaron ir a hablar con los perritos de la pradera. Cuando llegaron donde les habían quitado su madriguera, vieron a todos los perritos de la pradera tan contentos. Los  jabalíes les preguntaron "¿Estas madrigueras las habéis hecho vosotros?" Ellos  contestaron que sí que llevaban mucho tiempo viviendo allí y que estaban muy contentos porque allí tenían mucha comida.
Entonces la coneja y otras familias de conejos dijeron que no era verdad, que las madrigueras eran de ellos y que los habían  echado  con violencia. Entonces los jabalíes se pusieron muy furiosos y les dijeron a los perritos de la pradera que les daban unas horas para que se fueran.
Pero los perritos de la pradera no se fueron. Entonces, al ver que no les habían hecho caso, llamaron al águila imperial para que viniese a ayudarles  porque solos no podían y vino y cuando la vieron dijeron que sí que se iban. Y el águila imperial les dijo "Mas os vale porque si no, lo lamentareis toda vuestra vida". y se fueron  y no volvieron más y los conejos volvieron todos a sus madrigueras y fueron muy felices con la ayuda de sus amigos.         

domingo, 17 de febrero de 2013

CUENTO NÚMERO VEINTE


CUENTO  DE  LA  ABUELA  GUAY  PARA  SUS  NIETOS  MARTIN,  XAVIER,  AMANDA, BELTRAN:

CUENTO  NUMERO VEINTE:

Erase una vez un pájaro carpintero que recorría los arboles rama tras rama cantando para encontrar una compañera, pero por mucho que buscaba no la encontraba  y se puso a meditar: "Si no puedo encontrar una compañera para poder tener familia,  ¿qué voy hacer? ¿para qué quiero el nido?". Pero cuando lo estaba pensando, se acercó un cuco y le dijo: "Si haces el nido, nosotros ponemos un huevo a y tu lo  incubas y lo crías, así no estás solo y tienes compañía".  Pero  él  les dijo  "¡¡Que morro!! ¿pensáis que yo voy a hacer semejante tontería?. ¡¡Ya veréis que con el tiempo encontraré compañera!!, mientras me pondré a hacer el nido."

Los cucos se marcharon porque sabían que no les iba a hacer caso  y cuando estaban   posados en una rama vieron pasar una hembra de pájaro carpintero y se miraron los dos y se dijeron: "Ya no tenemos nada que hacer aquí" y se fueron.

El pájaro carpintero se puso a picar en el  árbol y siguió trabajado hasta la noche. Ya no se veía, estaba tan cansado que se apoyó en la puerta del nido. No se iba para que no se metiera nadie en su casa y se quedó dormido.

Al poco  tiempo de quedarse dormido, llegó una hembra de pájaro carpintero muy bonita y al verle tan cansado de lo que había trabajado, lo dejo dormir, porque  ella también estaba muy cansada. Se quedaron dormidos hasta que amaneció y él, cuando se despertó, se llevó una sorpresa al ver que tenía a su lado lo que tanto deseaba. La dejo dormir hasta que se despertó y se pusieron muy contentos los dos. Al mirarse se abrazaron y se dijeron que sí querían formar una familia. Tuvieron tres hijos y fueron muy felices.        


                           

lunes, 28 de enero de 2013

CUENTO NÚMERO DIECINUEVE


CUENTO  DE LA ABUELA GUAY PARA SUS NIETOS   MARTIN,  XAVI,  AMANDA,  BENTRAN: 
CUENTO NUMERO DIECINUEVE



Érase una vez unas  golondrinas que estaban apoyadas en la rama de un abedul, mirando el alero del tejado de una casa, donde ellas hacían  el nido. Allí lo ponían año tras año siempre,  cuando  volvían de la migración que hacían todos los años al finalizar el mes de Septiembre. Se marchaban a pasar el invierno al sur, donde no hacia frio, hasta  la primavera.  En primavera volvían al pueblo donde dejaban el nido en la casa de siempre,  allí  encontraban  el nido como lo dejaban, nada más  tenían  que retocarlo, pero ese año el nido había  desaparecido, y se pusieron  muy tristes al ver lo que había pasado.
Un mirlo,  al ver la pareja  tan triste,  se acercó a ver lo que les pasaba, les llamó y les dijo "¡¡Que alegría de veros!!,  pero veo que no estáis  contentos como otros años,..quiero que me contéis  que es lo que os está pasando. No sois los mismos que otros años.  Antes veníais  muy contentos" y ellos  le contestaron que era verdad.

Y él  les  dijo "¿Entonces porque estáis así?"  y  ellos contestaron "Porque  donde nosotros  teníamos  siempre nuestro  nido ahora no hay nada, nos lo quitaron y no sabemos qué hacer", y  el mirlo les contesto  "Pues lo volvéis  a construir y  os ayudamos  todos. Ya veréis qué bonito va a quedar."

Los mirlos,  gorriones, las demás golondrinas, las abubillas, los  búhos y todos los pajaritos que había  alrededor les ayudaron a hacer el nido.  Cuando ya estaban todos reunidos, llegaron las urracas que querían ayudar, pero todos se dieron cuenta que tenían que ser ellas las que destrozaban los nidos. El búho les pregunto  "¿No sois vosotras las que destrozáis los nidos?". Se pusieron rojas, ellas mismas se delataron, además los gorriones les han dicho que a ellos todos los años les quitaban  los huevos y les comían también sus pequeños polluelos, por eso cada vez había menos gorriones.

Y las abubillas les preguntaron "¿Es verdad que habéis hecho lo que están diciendo los gorriones?"  y ellas ya no contestaron. Y en ese momento llegaron las cigüeñas y preguntaron si las admitían en el grupo y todos dijeron que sí. Y entonces se dirigieron a las urracas "Si nos enteramos que volvéis a las andadas sereis expulsadas de aquí." Y no volvieron hacerlo.                           

jueves, 10 de enero de 2013

CUENTO NÚMERO DIECIOCHO


RECUERDO Y HOMENAJE A LOS ABUELOS Y ABUELAS. CUANTAS  COSAS  BONITAS  Y BUENAS  HAY  QUE   RECORDAROS  TODOS  LOS  DÍAS  DE  ELLOS  Y  ELLAS
ESTO ES BASADOS EN ECHOS REALES DE LA VIDA DE LOS ABUELOS LO BIEN QUE HACEN A LOS HIJOS Y NIETOS:
CUENTO NUMERO DIECIOCHO:

Voy a procurar explicaros todo esto lo mejor posible porque merece la pena. Para  qué veáis lo que hacen los abuelos y  abuelas por sus hijos, siempre ayudándoles a todo lo que necesitan, quedándose con sus nietos para que  ellos puedan trabajar. Todas las mañanas bien temprano, los hijos van a dejar a los niños con los abuelos,  para que se queden con ellos. Los abuelos se quedan muy contentos con los pequeños, sabiendo lo útiles que son al cuidar de los nietos, y sabiendo que sus hijos los necesitan.     

Pocos  padres  niegan la ayuda a sus hijos que tanto  los necesitan, ellos siempre están ahí ayudándoles. Quedándose  con los bebes y los que  son más mayores para llevarlos al Colegio. Llegan los niños y la abuela les tiene el desayuno preparado, cuando terminan los prepara para llevarlos al colegio, uno lleva a los mayores a clase y el otro se queda con los bebes. Si no comen en el colegio los mayores,  ahí están los abuelos que les preparan la comida, cuando llega la hora van a buscarlos, comen y los vuelven a llevar, y si no los recogen los padres,  los abuelos vuelven a por ellos, les dan la merienda y después les  ayudan a hacer los deberes, si los hijos llegan tarde les dan de cenar y cuando los recogen los papas ya están listos para acostarlos. 

Os dais cuenta lo que hacen los abuelos por los nietos.  Lo  bueno es que lo hacen por amor, con cariño, con alegría, y ver que son útiles para todo lo que necesitan los  hijos y los nietos.                

Y otros abuelos que se quedan con los nietos desde los cinco meses para que las madres puedan trabajar. 
Hay alguna abuela que no está por la labor de quedarse con los nietos, dicen que ellas no les ayudo nadie a cuidárselos para que ellas pudieran trabajar o irse alguna vez al  cenar, o al cine o al teatro y no pudo ser, pero no es una sola son muchas. Yo he hablado con alguna de  ellas y  les intento hacer comprender  que no saben lo que hacen, y lo que se pierden, lo bonito que es estar con los nietos, el cariño que les das te lo devuelven con creces, pero no lo comprenden. Ellas lo que quieren es viajar, salir de fiesta  y no pensar que sus hijos las necesitan. 

Yo, con todo mi respeto, lo que ellas me dicen no lo comparto, porque yo no tenía con quien dejar a mis hijos pero mi marido y yo nos los llevábamos con nosotros a comer o a merendar y lo pasábamos muy bien con ellos y mis hijos iban tan contentos con nosotros, lo pasábamos todos muy alegres.  Porque mis padres no estaban aquí y los padres de mi marido no podían. 

Yo ahora tengo un nietecito y cuando mi hijo y mi nuera me necesitan para quedarme con el, ahí estoy dispuesta para todo lo que me necesiten. Cuando estoy con él esta contentísimo, tiene dos años y nos dice al abuelo y a la abuela que nos quiere mucho lo pasamos muy bien con él y nos reímos mucho con lo que nos dice, ya habla mucho con su lengua de trapo, es una preciosidad y muy inteligente, lo entiende todo. 
Mi marido y yo, si tenemos más  nietos, estamos  dispuestos para cuidarlos a todos. Aquí donde vivimos tenemos un parque muy bonito que tiene de todo para que se diviertan.

Esto que estoy escribiendo es para todos los abuelos: no dudéis en ayudar a vuestros hijos aunque no os lo digan ellos, siempre que nos necesiten. Nosotros debemos ayudarles además en el tiempo que estemos.

Este es un recuerdo para todos los abuelos.