CUENTO DE
LA ABUELA GUAY
PARA SUS NIETOS MARTIN, XAVI, AMANDA, BELTRAN:
CUENTO NÚMERO DIECISIETE:
CUENTO NÚMERO DIECISIETE:
Erase una vez unas ranitas que les
gustaba ayudar a los demás. Iban preguntando a todos los vecinos
si necesitaban ayuda, sobre todo a las ranas mayores, pero todos decían que estaban muy bien y nadie querían
ayuda.
Un día ellas y ellos se decían "¿porque no querrán ayuda?, sabemos que la necesitan" Ellas y ellos lo hacían de buena fe, querían ayudar a los demás y preguntaron a sus papas, por qué había ranas que necesitaban ayuda y la rechazaban.
Sus papas, al verlas y verlos tan bondadosas y bondadosos en ayudar a los demás, se juntaron todos a decidir lo que podían hacer por sus hijas e hijos, porque les daba pena ver que querían ayudar y los que lo necesitaban no querían la ayuda.
Así que hicieron una cosa. Acordaron con los hijos que fueran al pueblo de al lado, donde había una población también de ranas. Allí no iban a rechazar sus ayudas. Les dijeron "sabréis que lo primero son los deberes", porque eso era lo más importante para ellos, porque cuando fueran más mayores tenían que tener sus estudios terminados; ellos al ver lo que les dijeron sus padres se pusieron muy contentos.
Así lo hicieron y a todos los vecinos del otro pueblo que lo necesitaban las ranitas les ayudaron en todo y los mayores les daban las gracias y decían que los mayores tenían que aprender de los pequeños, lo bondadosos que eran.
Un día ellas y ellos se decían "¿porque no querrán ayuda?, sabemos que la necesitan" Ellas y ellos lo hacían de buena fe, querían ayudar a los demás y preguntaron a sus papas, por qué había ranas que necesitaban ayuda y la rechazaban.
Sus papas, al verlas y verlos tan bondadosas y bondadosos en ayudar a los demás, se juntaron todos a decidir lo que podían hacer por sus hijas e hijos, porque les daba pena ver que querían ayudar y los que lo necesitaban no querían la ayuda.
Así que hicieron una cosa. Acordaron con los hijos que fueran al pueblo de al lado, donde había una población también de ranas. Allí no iban a rechazar sus ayudas. Les dijeron "sabréis que lo primero son los deberes", porque eso era lo más importante para ellos, porque cuando fueran más mayores tenían que tener sus estudios terminados; ellos al ver lo que les dijeron sus padres se pusieron muy contentos.
Así lo hicieron y a todos los vecinos del otro pueblo que lo necesitaban las ranitas les ayudaron en todo y los mayores les daban las gracias y decían que los mayores tenían que aprender de los pequeños, lo bondadosos que eran.