martes, 29 de mayo de 2012

CUENTO NUMERO OCHO


RECUERDOS  DE  MI   NIÑEZ  BASADOS EN HECHOS  REALES
  RECUERDOS  DE  LA  ABUELA  GUAY   PARA   SUS NIETOS.
   MARTIN,   XAVI,  AMANDA,   BELTRAN,  

RECUERDOS. NUMERO  OCHO:

 Mis queridos nietos esto que  os estoy contando es una realidad de mi niñez  voy  a contar  lo de las nueces, las castañas y las  peras de invierno:  las nueces tienen  capa,  recubriéndola. Cuando se recogían, había  que varearlas con una vara muy larga, desde abajo, si se podía y si no, subiéndose al nogal. Luego  cuando ya estaban recogidas, se les quitaba la  cacea para que  queden limpias;  estaban muy buenas, cuando las comíamos verdes estaban  tiernas. Cuando las cogíamos, se llevaban a casa hasta que se pudiera quitar bien la cacea.   
Las castañas sé varean con un palo muy largo, se puede hacer desde el suelo pero en otras ocasiones, es necesario subir al castaño y varearlas desde arriba porque algunos castaños eran muy grandes. Las castañas tenían erizo que pinchaba, pero se hacían unos corralitos y metían las castañas allí, durante un tiempo, luego se quitaba el erizo mucho mejor y las limpiábamos, se recogían y se llevaban a casa. Muchas veces se asában  al horno y otras veces  les quitábamos la cascara y las cocíamos, para cenar con leche. Estaban buenísimas.






lunes, 28 de mayo de 2012

CUENTO NUMERO SIETE


         RECUERDOS  DE  MI  NIÑEZ BASADOS EN ECHOS REALES .

          QUE OS A ESCRITO  LA ABUELA  GUAY  PARA SUS NIETO  MARTIN, XAVI,  AMANDA,  BELTRAN:  PARA  QUE SIEMPRE  TENGAS UNOS  RECUERO REALES DE LA  ABUELA GUAY
NUMERO SIETE
NIETECITOS DE MI CORAZON, ESTO QUE ESTA ESCRITO. estodo verdadero basado en hechos reales   cuando leais
s este cuento comprenderás lo que buestra Abuela hacía con sus amigas y amigos cuando teníamos  de siete a diez años:  nos dedicábamos a últimos de Mayo y la primera quincena  de junio a recoger  las fresas salvajes. En los prados había muchísimas, las tomábamos  con leche  o queso fresco que hacia mi mama. También cogíamos cerezas, picotas,  guindas, grosella, éstas estaban  acidas, pero como a mí me gusta lo acido, pues no me importaba. Íbamos  a cogerlas en este tiempo, porque a partir del quince de Junio empezaba  la recogida de la hierba.

En el mes de julio y agosto, cogíamos ciruelas, fresquillas, melocotones,  manzanas, peras  y  abornacos  que es una fruta  pequeña de color negro, como las ciruelas pero de tamaño más pequeño. Lo pasábamos  muy bien  y lo repartíamos para que estuviéramos todos iguales.
      
En el mes de septiembre íbamos a  las tierras a coger pipas de calabaza, había muchas y abríamos una y comíamos todas las pipas. Cada día cogíamos de una tierra de cada casa; en el mes de septiembre, se recogía la cosecha de judías pintas, blancas y las   cebollas. En Octubre se recogían   el maíz, las patatas y las avellanas.

domingo, 27 de mayo de 2012

CUENTO NUMERO SEIS


PRIMERAS VIVENCIAS DE MI NIÑEZ:  BASADAS EN HECHOS REALES DE MI NIÑEZ 

RECUERDOS   DE  LA  ABUELA  GUAY  PARA SUS NIETOS  MARTIN, XAVI,  AMANDA,  BELTRAN,  ,

QUE SEPAIS  QUE ESTO QUE ESTA ESCRITO ES TODO VERDADERO PARA MIS NIERECITOS

NUMERO SEIS:
   Queridos nietecitos    cuando ya vosotros  aprendas  a leer os  guste estos cuentos que te está escribiendo  buestra  Abuela.  Que le gustaba mucho la naturaleza, y le sigue gustando,  las plantas,  los animalitos, los arboles, las flores  silvestres; en el verano  cuándo íbamos a buscar arándanos a la sierra había muchos,  pero teníamos que tener mucho cuidado, las plantas de arándanos eran pequeñas y estaban junto a las árgomas,  que eran también pequeñas y tenían muchos  pinchos.  Pero  siempre nos arañaban por mucho cuidado que tuviéramos. Cogíamos todos los días una cazuela pequeña que teníamos de barro, la llevábamos a casa y la comíamos toda la familia.

CUENTO NUMERO CINCO


RECUERDOS  VERDADEROS DE MI NIÑEZ BASADOS EN HECHOS REALES DE MI NIÑEZ

 ESCRETOS POR LA ABUELA  GUAY  PARA SUS NIETOS

  MARTIN,  XAVI,  AMANDA,  BELTRAN. ESPERO QUE LES GUSTEN 
BASADO EN ECHOS REALES  NUMERO CINCO.

MARTIN,Y BELTRAN. cuando buesrto  papá y buestra tía.  XAVI  Y AMANDA. cuando buestra mama y buestro tio eran pequeños comían  muy mal. Tenía  que darles de comer en el parque, pero eran muy buenos y les contaba cuentos. Entre ellos el que  os voy a contar ahora, de una abejita que se  encontraba  en el bosque con muchas abejas, pero ella era muy bonita, y sus padres eran pobres  y  ella ayudaba  en la casa a recolectar las flores  para que no faltara nada a sus hermanos  porque ella era la mayor. Todas  las abejitas de su edad no la querían allí, porque le tenían envidia. Entonces, sus padres, para que su hija no sufriera se marcharon de allí y tuvieron que dejar su casa e irse. Fueron recorriendo el bosque para encontrar donde quedarse pero sus padres  no encontraban sitio. Los animaba y les decía  que encontrarían sitio. Un día cuando ya  estaban  cansados de recorrer tanto camino sus papas  les dijeron a los hijos que se quedarían allí a pasar la noche, pero cuando ya estaban durmiendo pasaron  por allí unas abejas de otro poblado, y al ver que estaban dormidos no dijeron nada por no  despertarlos. Cuando pasaron comentaron si estarían  perdidos. Al día siguiente  cuando iba a ser de día volvieron a donde estaba la familia, les preguntaron  de donde venían  y a donde iban y el padre les dijo de donde venían, pero que no sabían a donde iban porque estaban muy tristes,  y la abejita  que era tan bonita empezó a  llorar, entonces  le preguntaron  a  ella por qué lloraba y les contesto  que por  su culpa  tuvieron que marcharse  del poblado y les conto todo lo que había pasado. Le dijeron que no llorara más que se quedarían con ellos  en el poblado. Los acogieron  muy bien. Cuando iba pasando el tiempo se habían adaptando a las demás abejas del poblado, pero ella seguía siendo la más bonita. Porque aquel  poblado no eran tan  bonitas como ellas pero la querían igual, no tenían envidia. Iban todas juntas  a por flores, y eran  muy felices. Se enamoró el  príncipe de ella y se casaron, el padre del  príncipe no quería. Así que se fueron y formaron otra familia y otro poblado nuevo  el más  bonito del  bosque y  en el poblado que formaron venían  todas las abejitas que tenían problemas  y fue el poblado más feliz de todo el bosque. La abejita llevó a sus papas y hermanos, y  fueron muy felices.

domingo, 6 de mayo de 2012

CUENTO NUMERO CUATRO


RECUERDOS DE MI NIÑEZ BASADOS EN ECHOS REALES  DE LA ABUELA GUAL 
ESCRITOS PARA  MIS NIETOS.BASADO EN UN ECHO REAL

MARTIN, XAVI,  AMANDA, BELTRAN. -

Cuando yo era pequeña en mi casa había una cerdita que tuvo en  su primer parto trece cerditos pero nada más tenia doce tetas y la ultima que nació se quedo sin teta asi que mi mama la crio con biberón. Cuando ya  empezaron a comer, mi mama la puso a la que crio ella, a comer con sus hermanos, pero ella no quiso comer con ellos quería comer donde estaba mi madre porque ella creía a mi madre como si fuera su madre, la acompañaba a donde fuera, como si fuera un perrito. Duro muchos años y tuvo muchas camadas de cerditos hasta que fue muy mayor.

Las ovejas y las cabras empezaban a tener  los corderitos y los cabrititos desde noviembre hasta enero. Muchas veces parían cuando ya era hora de volver a casa por la tarde. Teníamos que esperar hasta que parieran y teníamos que llevar los corderitos y los cabrititos en los brazos  porque si no se hacía de noche.

La  Yegua  paria todos los años y mi hermana la pequeña y yo jugábamos con la cría en el prado de al lado de casa, estábamos sentadas y  venia la cría y nos cogía de los pelos y nos lo comía todas las puntas y nosotras la  abrazábamos. Entonces venia la yegua a ver lo que hacíamos pero como veía que estábamos jugando nos dejaba que jugáramos. Como nosotras éramos las más pequeñas de los hermanos, podíamos jugar con ella.     

CUENTO NUMERO TRES


RECUERDOS REALES ESCRITOS  DE MI NIÑEZ DE LAS COSAS QUE PASABAN CADA DIA  SON DICNAS DE RECORDAR.  LA  ABUELA  GUAY  LAS A ESCRITO PARA  SUS   NIETOS.

MARTIN,  XAVI,  AMANDA.   BELTRAN.  
RECUERDOS NUMERO  TRE.
 para mis nietecitos.  Cuando yo tenía de siete a nueve años,  en el invierno nevaba mucho. El espesor de la nieve levantaba más que nosotros,  tenían que quitar la nieve con una pala para poder pasar por  el corral y  por el pueblo. Con mis amigas y amigos cogíamos unas pieles de ovejas y nos íbamos a esquiar por los prados. Lo pasábamos muy bien aunque nos dábamos muchos golpes con piedras que había que no veíamos. Cuando venia la noche que estaba la luna clara se veía muy bien y veíamos los lobos bajar por las tierras de enfrente aullado en manadas. Nuestros padres metían hasta los perros dentro de casa, aunque llevaban carrancas en el  cuello una especie de  collar con pinchos de hierro para poder defenderse cuando se pelearan con los lobos.

Un día una perra que teníamos muy grande salió detrás de la manada de lobos y mi papa la llamaba para que volviera pero ella salió corriendo, y pensábamos que la habían comido los lobos. Mi papa salía todos los días  al prado que teníamos a lado de casa para a ver si la veía  volver pero no apareció hasta los cuatro días, que estábamos comiendo y empezó a ladrar en la puerta .Nos pusimos todos muy contentos.

No se podía sacar los ganados de la cuadra porque hacía mucho frio y los prados estaban cubiertos de nieve. Había que echarles de comer en la cuadra y para que bebieran, había que llevarles a la fuente, pero primero tenían que quitar la nieve del camino para llegar. A las ovejas y las cabras les llevábamos cubos de agua para que bebieran, en vez de llevarlas a la fuente. Y a la yegua le llevaban el agua a la cuadra también. He sido muy feliz en mi niñez, tenía  unos padres maravillosos y nos llevábamos muy bien los hermanos y nos seguimos llevando todos muy bien.


CUENTO NUMERO DOS


RECUERDOS DE LA ABUELA GUAY PARA SUS NIETOS  NUMERO DOS

                MARTIN,  XAVI,  AMANDA,  BELTRA,

ESCRETO PARA  SUS NIETOS

  Cuando   yo   era pequeña, un día del mes de Junio estábamos recogiendo hierba con mis hermanas y hermano y vimos pasar un enjambre de Abejas y una de mis hermanas  se quito el pañuelo blanco que llevaba en la cabeza y lo puso en una zarza y  empezó a llamarlas, diciendo "posa, posa, posa", y allí bajaron todas y se metieron debajo del pañuelo,  para que  no les  quemara el sol, y  las dejamos hasta que se fue el Sol. Había ido mi hermano a buscar una colmena a casa  y cuando vino la puso encima de la zarza y quitamos el pañuelo y se metieron ellas solas en la colmena y como mi hermano había traído una sabana también, cogimos la colmena . La envolvimos con la sabana  y la llevamos a la huerta donde estaban las otras colmenas, porque mis papas tenían unas cuantas colmenas.  A últimos de Septiembre sacábamos  la mitad de la miel de cada colmena, y la otra mitad se les dejaban para que pasaran el invierno; no  se la quitaron a la colmena nueva porque les dejaron todo lo  que habían reproducido en ese tiempo para ellas para pasar el invierno.   

No  había flores para recolectarlas  asi que pasaban el invierno muy bien con bastante miel  para tomar sin salir fuera de la colmena,  porque  hacía mucho frio. Había Abejas que le llamábamos zánganos porque no querían trabajar y estaban muy gordas, pero las demás Abejas las sacaban de la colmena arrastras y  las echaban  al suelo y no las dejaban volver a la colmena. No querían trabajar y todas tenían que hacerlo cogiendo flores para transformarlas en miel.    

Cuando mi mama bajaba a la huerta  a buscar judías verdes, se le  ponían  las abejas en las manos y por el pañuelo de la cabeza y no la picaban. En cambio si bajábamos nosotros, sino salíamos corriendo nos picaban, a mi mama la conocían pero a nosotros no;  un día fue mi mama a la panera y vio un enjambre de Abejas en una viga posadas y fue corriendo a llamar a mi papa diciéndole que había  un enjambre de Abejas posadas en una  viga y mi papa  le dijo que había que dejarlas que daban mucha suerte.  Se habían metido por debajo de una teja , habían cogido una viga toda para ellas,  tenían que tener espacio para poner los paneles . Recolectaban  muchísima  miel  cada año. Mi mama los veranos nos ponía para merendar a  mis hermanos y a  mi: Mantequilla, queso fresco, y miel. Estaba la merienda para chuparse los dedos.        

CUENTO NUMERO UNO


RECUERDOS  DE  MI  NIÑEZ  NUMIRO UNO                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

CUENTOS  DE LA   ABUELA  GUAY  PARA  SUS   NIETOS  

MARTIN,  XAVI,   AMANDA,  BELTRAN

mis queridos nietecitos  Cuando  yo buestra  Abuela  tenia  de seis a siete años,  iba con mis amigas y amigos. Nos gustaba mucho jugar. Cuando llegaba la primavera, íbamos  a coger huevos a los nidos de pájaros. Cuando encontrábamos  nidos con huevos, lo primero hacíamos un pocito de agua  y cogíamos  un huevo y lo metíamos en  el agua y si nadaba, veíamos que ya estaba el pajarito formado en el huevo,  entonces volvíamos  a meterlo en el nido. Cuando  veíamos otro nido, hacíamos la misma operación y si el huevo se iba al fondo del  pozo es que podíamos  cogerlo  que se podía comer. Cuando ya teníamos  unos trescientos huevos, nuestras madres nos hacían las  tortillas pero un año  vinieron los mayores y nos quitaron las tortillas que íbamos a comer nosotros, y empezamos todos a llorar y nuestras mamas los regañaron mucho y les dijeron que no lo volvieran hacer más, y a nosotros nos dijeron que nos harían otras tortillas de huevos de gallina. Pero nosotros les dijimos que no porque queríamos nuestras tortillas. Pero ya se las habían comido ellos, asi que hasta el siguiente  año no pudimos comer más tortillas de pajaritos .

Mi  mama  tenía  muchas gallinas y ponían muchos huevos. Un año, cuando llegaba el tiempo de que las gallinas encubaran los huevos, una gallina empezó a poner los huevos en otro lado, pero nadie encontraba donde los ponía por mucho que buscaban, hasta  que un día estábamos todos en casa y llegó con 27 pollitos. Empezamos todos  a reírnos   porque por mucho que buscamos no habíamos encontrado el nido. Venían con mucho  hambre. Mi mama les  dio panizo de comer porque es un granito muy pequeño. Cuando llegaba la noche, se querían meter todos debajo de las alas de la gallina, pero las alas no alcanzaban para todos. Pero la cabecita la metían todos.