RECUERDOS DE LA ABUELA GUAY PARA SUS NIETOS NUMERO DOS
MARTIN, XAVI, AMANDA, BELTRA,
ESCRETO PARA SUS NIETOS
Cuando yo era pequeña, un día del mes de Junio estábamos
recogiendo hierba con mis hermanas y hermano y vimos pasar un enjambre de
Abejas y una de mis hermanas se quito el
pañuelo blanco que llevaba en la cabeza y lo puso en una zarza y empezó a llamarlas, diciendo "posa, posa, posa",
y allí bajaron todas y se metieron debajo del pañuelo, para que
no les quemara el sol, y las dejamos hasta que se fue el Sol. Había ido
mi hermano a buscar una colmena a casa y
cuando vino la puso encima de la zarza y
quitamos el pañuelo y se metieron ellas solas en la colmena y como mi hermano
había traído una sabana también, cogimos la colmena . La envolvimos con la sabana y la llevamos a la
huerta donde estaban las otras colmenas, porque mis papas tenían unas cuantas
colmenas. A últimos de Septiembre
sacábamos la mitad de la miel de cada
colmena, y la otra mitad se les dejaban para que pasaran el invierno; no se la quitaron a la colmena nueva porque les
dejaron todo lo que habían reproducido
en ese tiempo para ellas para pasar el invierno.
No había flores para recolectarlas asi que pasaban el invierno muy bien con
bastante miel para tomar sin salir fuera
de la colmena, porque hacía mucho frio. Había Abejas que le
llamábamos zánganos porque no querían trabajar y estaban muy gordas, pero las
demás Abejas las sacaban de la colmena arrastras y las echaban al suelo y no las dejaban volver a la colmena. No querían trabajar y todas tenían que hacerlo cogiendo flores para transformarlas en miel.
Cuando mi mama bajaba
a la huerta a buscar judías verdes, se le
ponían
las abejas en las manos y por el pañuelo de la cabeza y no la picaban. En cambio si bajábamos nosotros, sino salíamos corriendo nos picaban, a mi mama la
conocían pero a nosotros no; un día fue
mi mama a la panera y vio un enjambre de Abejas en una viga posadas y fue
corriendo a llamar a mi papa diciéndole que había un enjambre de Abejas posadas en una viga y mi papa le dijo
que había que dejarlas que daban mucha suerte.
Se habían metido por debajo de una teja , habían cogido una viga toda para
ellas, tenían que tener espacio para
poner los paneles . Recolectaban muchísima miel cada año. Mi mama los veranos nos ponía para
merendar a mis hermanos y a mi: Mantequilla, queso fresco, y miel. Estaba
la merienda para chuparse los dedos.
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