domingo, 6 de mayo de 2012

CUENTO NUMERO DOS


RECUERDOS DE LA ABUELA GUAY PARA SUS NIETOS  NUMERO DOS

                MARTIN,  XAVI,  AMANDA,  BELTRA,

ESCRETO PARA  SUS NIETOS

  Cuando   yo   era pequeña, un día del mes de Junio estábamos recogiendo hierba con mis hermanas y hermano y vimos pasar un enjambre de Abejas y una de mis hermanas  se quito el pañuelo blanco que llevaba en la cabeza y lo puso en una zarza y  empezó a llamarlas, diciendo "posa, posa, posa", y allí bajaron todas y se metieron debajo del pañuelo,  para que  no les  quemara el sol, y  las dejamos hasta que se fue el Sol. Había ido mi hermano a buscar una colmena a casa  y cuando vino la puso encima de la zarza y quitamos el pañuelo y se metieron ellas solas en la colmena y como mi hermano había traído una sabana también, cogimos la colmena . La envolvimos con la sabana  y la llevamos a la huerta donde estaban las otras colmenas, porque mis papas tenían unas cuantas colmenas.  A últimos de Septiembre sacábamos  la mitad de la miel de cada colmena, y la otra mitad se les dejaban para que pasaran el invierno; no  se la quitaron a la colmena nueva porque les dejaron todo lo  que habían reproducido en ese tiempo para ellas para pasar el invierno.   

No  había flores para recolectarlas  asi que pasaban el invierno muy bien con bastante miel  para tomar sin salir fuera de la colmena,  porque  hacía mucho frio. Había Abejas que le llamábamos zánganos porque no querían trabajar y estaban muy gordas, pero las demás Abejas las sacaban de la colmena arrastras y  las echaban  al suelo y no las dejaban volver a la colmena. No querían trabajar y todas tenían que hacerlo cogiendo flores para transformarlas en miel.    

Cuando mi mama bajaba a la huerta  a buscar judías verdes, se le  ponían  las abejas en las manos y por el pañuelo de la cabeza y no la picaban. En cambio si bajábamos nosotros, sino salíamos corriendo nos picaban, a mi mama la conocían pero a nosotros no;  un día fue mi mama a la panera y vio un enjambre de Abejas en una viga posadas y fue corriendo a llamar a mi papa diciéndole que había  un enjambre de Abejas posadas en una  viga y mi papa  le dijo que había que dejarlas que daban mucha suerte.  Se habían metido por debajo de una teja , habían cogido una viga toda para ellas,  tenían que tener espacio para poner los paneles . Recolectaban  muchísima  miel  cada año. Mi mama los veranos nos ponía para merendar a  mis hermanos y a  mi: Mantequilla, queso fresco, y miel. Estaba la merienda para chuparse los dedos.        

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