CUENTOS DE LA ABUELA GUAY PARA
SUS NIETOS MARTIN, XAVI, AMANDA, BELTRAN:
CUENTO NUMERO QUINCE:
Mis queridos nietos este cuento os lo está escribiendo buestra Abuela. Estos no son de su vivencia, sino cuentos que pueden pasar en el Mar y la Tierra.
Erase una vez una
sirenita muy bonita, que se encontraba
muy sola porque sus papás tenían muchos hijos que querían muchísimo. Trabajaban
mucho para darles de comer. Pero un día la serenita dijo a sus hermanos si querían formar
un conjunto y ponerse a cantar, porque cantaban muy bien. Y así lo hicieron, se
pusieron a coger pescado para venderlo y comprarse las guitarras, gaitas, acordeones,
batería y cuando tuvieron dinero
bastante, fueron a comprar todo lo que necesitaban.
Les faltaba comprar una
carpa cubierta para ponerla en la roca,
donde querían que estuviese la
orquesta, para que no se mojaran los
instrumentos, así que fueron a coger más pescado para venderlo. Un delfin que
era muy bueno, los estaba viendo y escuchando
y fue y les compro todo el pescado y les
dio una propina y les ayudó a montar la carpa.
Cuando ya tenían todo montado,
mientras ellos ensayaban, el Delfín fue a avisar
a todos los delfines, ballenas, focas, osos marinos, cachalotes, salmones, pingüinos y demás animalitos del mar. Vinieron
todos a escuchar a los hermanos. La sirenita se puso a cantar y sus hermanos, los más pequeños, se pusieron a bailar. Era una
maravilla como lo hacían todos, los mayores eran los que tocaban los
instrumentos.
No cobraban nada más que lo que querían darles los que los
escuchaban. El Delfín, que los quería tanto, hizo un cestito y lo dejó donde
estaban los hermanos para que, los que quisieran,
echaran allí el dinero. Los familia de sirenitos,
como estaban tan agradecidos, les dijeron que volvieran al día siguiente pero no
querían que les dieran más dinero: todo sería gratis. Y así lo hicieron, al día
siguiente volvieron todos. Aquello era una alegría de lo bien que lo hacían. Estaban todos muy contentos.
Sus papás, cuando escucharon la música, no sabían que los que
estaban actuando eran sus hijos. Se
quedaron sin saber que decir porque no
esperaban que los que tocaban tan bien fueran los sirenitos. Los abrazaron y les dijeron que
tenían que prometerles que lo primero eran los estudios y luego actuar los
fines de semana. Si durante la semana estudiaban y hacían bien los deberes, entonces podrían tocar. Los sirenitos
dijeron que sí, que así lo iban hacer y así fue. Durante la semana estudiaban y
el Delfín que los querían tanto, les ayudaba hacer los deberes, porque no podían dejar de estudiar. Ellos
sabían que lo primero era los estudios que es
lo más importante en la vida para triunfar en el trabajo y en la vida privada.
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