RECUERDOS DE MI NIÑEZ BASADOS EN ECHOS REALES DE MI VIDA CUANDO ERA PEQUEÑA
CUENTO NUMERO TRECE:
Cuando yo
tenía de seis a ocho años iba con mis amigas y
amigos a coger moras a las zarzas. Había
muchas, muchísimas; estaban las zarzas que se
doblaban las ramas de la cantidad que
tenían; llevábamos una cazuela de cada casa, en
seguida las llenábamos llevábamos también una
cazuela mucho más grande que las otras. En ella íbamos echando
el zumo que hacíamos.
Cuando teníamos
llenas las otras, las machacábamos e íbamos con un colador colando
el zumo para la olla grande, cuando ya estaba llena, nos
la tomábamos entre todos y luego hacíamos el
otro zumo para llevarlo a casa. Cuando ya lo teníamos hecho, nos lo
repartíamos a partes iguales, lo metíamos en una
cesta que llevábamos y lo colocábamos bien para que no se
derramara.
Cuando llegábamos a casa, nuestros padres y
hermanos mayores se partían de risa al vernos como llegábamos que nada más
se nos veía el blanco de los ojos. La ropa la llevábamos teñida de
morado, del zumo de las moras.
Era digno de vernos la pinta que teníamos, cara,
manos, pies, ropa, todo era morado.
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